miércoles, 4 de marzo de 2015

¡Feliz día del Dungeon Master!

Hoy 4 de marzo se celebra el día mundial del Dungeon Master -o del GM, si queremos ser más amplios-, en conmemoración del fallecimiento de Gary Gygax, el padre de Dungeons & Dragons. En esta fecha, es una buena idea recordar a esos DMs que nos han marcado para toda la vida con experiencias significativas en D&D, o sencillamente, con buenos momentos.

Mi anécdota es de cuando retomé D&D en 2008, tras varios años sin tocar los dados. De la mano del respetadísimo DM Walter Kruger, quien hoy habita en Costa Rica, un grupo de amigos en nuestra mayoría mayores de 25 años nos reuníamos para disfrutar de D&D 4e o Star Wars d20. Quienes han compartido la mesa con Walter saben que su narrativa es una de las más entusiastas y dinámicas de América Latina, y que tiene la capacidad de manejar cantidades enormes de información y montar trampas mortíferas que son la materia genética de extensar conversaciones incluso años más tarde. En aquel entonces yo, que me había saltado olímpicamente la 3e de D&D y apenas me familiarizaba con el sistema de mapas y miniaturas, era un inocente cordero en el altar del sacrificio de las ocurrencias de este DM magistral.

Walter Kruger, en una convención en Managua, 2010.
 En una de mis primeras partidas de Star Wars d20, mis compañeros y yo tomamos una base del Imperio en un planeta en noche permanente. Mi personaje, un jedi impetuoso de nivel 3, tomó un destacamento de 10 soldados y se decidió a explorar el subterráneo bajo la base mientras los demás examinaban la base en busca de cosas que nos fueran de utilidad. Otro de los jugadores, un wookiee, se decidió a venir conmigo, pero estaba varios metros atrás de mi último soldado. En la oscuridad del subterráneo, pronto llegamos a un enorme salón, en una de cuyas esquinas acechaba una criatura monstruosa similar a un ciempiés con patas ganchudas. Yo era un jedi, ¿cierto?, con una decena de soldados bajo mis órdenes, ¿correcto?; ¡¿qué podía salir mal?!

Decidí empezar a lo grande: relámpagos de la fuerza contra el monstruo. Entonces Walter esbozó esa sonrisa que ya muchos aprendimos a temer y, completamente despreocupado del metajuego, me mostró la entrada del monstruo en el manual: la criatura tenía un rasgo racial que le permitía hacer rebotar los poderes de la fuerza. No absorberlos, no negarlos: rebotarlos. En una tirada de dados, me quedé con 2 soldados. Cuando el wookie llegó e intentó cargar contra la criatura, falló pese a que le salió una tirada bastante alta en el d20.

Momentos así pueden ser frustrantes o pueden ser divertidos, todo depende de la mentalidad de los jugadores pero, sobre todo, de la manera como el DM los presenta y los maneja. Recuerdo con mucho cariños estas sesiones con Walter en casa de don Oscar Solís Rángel, hoy cónsul de Costa Rica en República Dominicana, por el ambiente relajado y alegre en el que compartíamos, y porque también en ellas comencé a compartir tiempo a la mesa con la mujer maravillosa que hoy en día es mi esposa. Así que jugamos D&D juntos desde hace seis años, y en unos años, nuestros hijos jugarán D&D con nosotros y sus amigos.

Ella no lo sabía, pero sería mi esposa. Abril 2009.
Hoy celebramos a esos DM que nos han obsequiado recuerdos que el tiempo no puede disminuir. Hoy saludamos las horas de dedicación de los DM para tener todo listo en una partida. Hoy les damos las gracias por esas horas leyendo los manuales y las aventuras, o preparando sus propios monstruos y reglamentos.

A todos los Dungeon Masters, ¡LOS SALUDAMOS! 

1 comentario:

  1. Ese pie de foto en la segunda imagen xD
    Ok, yo sé que siempre digo que ahí voy a llegar un día para jugar D&D y nunca llego, pero ya en serio, ahí voy a llegar un día para que me iniciés, quizás en lo que va de este primer semestre. ¡Saludos!

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